Las oportunidades internacionales no comienzan cuando se toma un avión. Comienzan mucho antes: en la curiosidad por entender el mundo, en la decisión de prepararse y en la disposición para asumir nuevos retos.

Ese ha sido el camino de Carlos Andrés Montoya Acosta, egresado de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, quien ha construido una trayectoria que lo ha llevado desde las aulas Sergistas hasta organizaciones multilaterales como la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas.

Desde sus primeros semestres, Carlos encontró en la internacionalización una oportunidad para ampliar su visión. Motivado por ese interés, viajó a Australia para perfeccionar su inglés y, años después, realizó un intercambio académico en la Universidad Complutense de Madrid, experiencias que confirmaron que quería desarrollar una carrera con impacto global.

“Fue la primera vez que debatí temas que conocía, pero desde perspectivas completamente diferentes. Entendí que escuchar otras miradas también hace parte del aprendizaje”, recuerda.

Antes de continuar su camino en el exterior, trabajó en la Presidencia de la República y en la Agencia de Desarrollo Rural, donde fortaleció su conocimiento sobre políticas públicas y comprendió que muchos de los desafíos nacionales están estrechamente ligados a las dinámicas internacionales.

Con esa convicción llegó al Graduate Institute de Ginebra, una de las instituciones más reconocidas en relaciones internacionales, donde cursó una maestría con énfasis en economía ambiental y desarrollo sostenible. Allí compartió con estudiantes de más de 90 países y complementó su formación política con herramientas técnicas para abordar retos como el cambio climático y el desarrollo sostenible.

Ese recorrido le abrió las puertas a escenarios internacionales de alto nivel. Participó en procesos del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas apoyando la representación de Costa Rica y posteriormente se incorporó al Programa Mundial de Investigación del Clima (WCRP), como Assistant Scientific Officer en la Organización Meteorológica Mundial.

Para Carlos, trabajar desde estos organismos significa comprender que las decisiones globales se construyen a partir del diálogo, la cooperación y el trabajo conjunto.

“La gobernanza global es mucho más compleja de lo que imaginamos. Detrás de cada decisión hay equipos de personas construyendo acuerdos que terminan impactando la vida de millones.”

Paralelamente, impulsó la Organización Internacional de Voluntarios (OIV), un proyecto social con el que busca generar oportunidades para jóvenes interesados en contribuir al desarrollo sostenible y la cooperación internacional.

Aunque su carrera se ha desarrollado en escenarios globales, asegura que muchos de los aprendizajes que hoy siguen guiando su ejercicio profesional nacieron durante su paso por la Universidad Sergio Arboleda.

“La visión humanista ha marcado profundamente mi forma de trabajar. En un mundo donde el conocimiento técnico avanza tan rápido, poner al ser humano en el centro de las decisiones sigue siendo un diferencial. También fueron fundamentales el inglés, las experiencias de internacionalización y el espíritu emprendedor que desarrollé en la Universidad.”

Como cualquier proceso de crecimiento, su camino también ha estado acompañado de incertidumbre. Vivir lejos de la familia, cambiar de planes y adaptarse constantemente han sido algunos de los retos que le han permitido crecer tanto en lo profesional como en lo personal.

Hoy, al mirar hacia atrás, comparte un mensaje para quienes sueñan con construir una carrera internacional:

“Aprendan inglés, empiecen a construir experiencia desde temprano y no tengan miedo de acercarse a las personas que ya recorrieron ese camino. Muchas oportunidades comienzan con una conversación. Lo importante es dar el primer paso.”

La historia de Carlos Andrés Montoya demuestra que el impacto de un Sergista puede trascender fronteras. Con preparación, liderazgo y una formación humanista como punto de partida, hoy contribuye desde escenarios donde se construyen soluciones para algunos de los desafíos más importantes del mundo, llevando el sello Sergista a una escala verdaderamente global.


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