
Con 20 años y cursando octavo semestre de Ingeniería Industrial en La Sergio, Mateo Gutiérrez Roa decidió asumir el reto de vivir una experiencia académica internacional que le permitiera fortalecer su formación profesional, y conocer de cerca el contexto social, cultural y productivo de una de las zonas industriales más relevantes de Chile.
Mateo cuenta que eligió La Sergio como casa de estudios debido a sus valores institucionales y las oportunidades de internacionalización que fueron un factor determinante. “Desde un principio tuve en mente hacer un intercambio y por eso también escogí a La Sergio”, añade.
La elección de Chile como destino respondió tanto a un interés académico como personal. “Quería conocer más sobre la actividad económica que se maneja en el norte de Chile, especialmente en la minería y los procesos industriales, que son muy avanzados no solo a nivel de Latinoamérica, sino a nivel mundial”, comenta.
Además, haber visitado el país anteriormente despertó en él el deseo de vivir la experiencia desde una perspectiva más profunda. “Es muy diferente viajar como turista a estar de manera más permanente, estás más cerca a la realidad del país”, señala.
Durante su estancia, uno de los aspectos que más lo impactó fue la cultura chilena, a la cual se adaptó de manera sencilla. “Me sorprendió mucho el trato de las personas, la amabilidad y el respeto”. Destacó igualmente algunas diferencias de lenguaje “usan mucho el ‘ya’ para todo. “Al principio fue un choque, porque en Colombia puede sonar un poco brusco, pero aquí es algo normal y no es algo que se diga de mala manera”, explica.
La vida cotidiana en Antofagasta implicó adaptarse a un entorno desértico y a una gastronomía diferente a la colombiana. Mateo reconoce que algunos alimentos son más costosos y que el consumo de arroz no es tan frecuente como en Colombia, pero aclara que encontró productos colombianos que facilitaron su adaptación. Entre los platos que más disfrutó destaca el pastel de choclo y las empanadas chilenas horneadas.
El Sergista recuerda que la distancia con Colombia fue uno de los mayores retos emocionales. “La separación de la familia fue lo que más me afectó”, reconoce, aunque resalta que la tecnología fue clave para mantenerse conectado. “Estamos a cinco segundos de una llamada o una videollamada, y eso ayuda mucho a mantener estabilidad”.
En el ámbito académico, resalta la disposición de los docentes y la importancia de presentarse y compartir su contexto como estudiante internacional. “Desde el principio me presenté con los profesores y les conté mi situación. Y definitivamente creo que el tener otro punto de vista en el aula hace muy valiosa la experiencia y enriquece mucho la clase”, asegura.
Entre los aprendizajes más significativos, menciona una visita académica al puerto de Antofagasta, donde pudo conocer de cerca los procesos logísticos y de ingeniería. “Ver cómo funcionan los procesos, la maquinaria y la gestión fue una experiencia muy significativa”, comenta.
La integración con otros estudiantes fue otro de los pilares de su experiencia. “Desde el inicio, la universidad propició espacios de encuentro entre jóvenes de diferentes países, lo que facilitó la creación de vínculos”.
Así mismo, Mateo destacó la importancia de la iniciativa personal para aprovechar el intercambio. “No hay que esperar a que las oportunidades lleguen, uno debe buscarlas”, afirma. En ese camino, participó en actividades extracurriculares como el gimnasio y programas de voluntariado, entre ellos uno enfocado en la capacitación tecnológica de adultos mayores, una experiencia que describe como muy provechosa.
Al hacer un balance de su intercambio, Mateo destaca la organización y la planificación como aprendizajes clave que quisiera llevar consigo a Colombia. “Allí todo está meticulosamente estructurado, y eso me dejó una enseñanza muy grande sobre planificar de antemano para lograr objetivos”, señala, tanto a nivel personal como profesional.
Finalmente, no duda en recomendar esta experiencia a otros estudiantes. “Salir de la zona de confort y enfrentarse a nuevas situaciones es muy valioso”, afirma. Su recomendación para quienes estén considerando un intercambio es clara: ir con iniciativa, planificar y mantener una mente abierta, recordando siempre llevar consigo algo que los conecte con su hogar cuando la distancia se haga sentir.

